El mercado de vehículos usados en Francia sigue experimentando transformaciones significativas, influenciadas por factores económicos, regulatorios y tecnológicos. Tras un año 2025 marcado por un ligero crecimiento, 2026 confirma ciertas tendencias estructurales, al tiempo que revela nuevas dinámicas. Aquí tienes un análisis detallado de los desarrollos recientes, basado en los datos más recientes disponibles.
Visión general del mercado
Tras un ligero crecimiento en 2025 (+0,7% de matriculaciones), 2026 marca una caída con una caída del 3,4% en las ventas en julio en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta desaceleración forma parte de un contexto económico marcado por una inflación persistente y una mayor cautela entre los hogares respecto al gasto en automóviles. Sin embargo, a pesar de esta contracción, el mercado de segunda mano sigue siendo más resistente que el mercado de coches nuevos, que aún lucha por volver a su nivel previo a la pandemia, con un retraso del 26,5% respecto a 2019.
La edad media de los vehículos usados matriculados es ahora de 11,1 años, frente a los 10,6 años de 2024, según la SDES. Esta tendencia se explica en parte por el aumento de los precios de los vehículos nuevos, lo que está impulsando a los consumidores a conservar sus coches por más tiempo o a optar por modelos usados más antiguos. Los vehículos mayores de 15 años, que representaron el 30,4% del mercado en 2025, están viendo aumentar su cuota, mientras que los modelos de menos de 5 años han bajado un 6,4%. Este desarrollo también refleja las dificultades económicas de los hogares, que se ven obligados a buscar soluciones de movilidad más asequibles.
El declive del diésel se está acelerando, la eléctrica está luchando por abrirse camino
La estructura del mercado por motores está experimentando grandes trastornos. El diésel, que hace unos años aún dominaba el mercado de segunda mano, sigue en declive. En julio, representaba solo el 42% de las matriculaciones, frente al 51% en 2023. La gasolina, ahora mayoritaria, representaba el 44% de las búsquedas en plataformas como Leboncoin. Este cambio puede explicarse por varios factores, incluyendo las recientes crisis geopolíticas, que han provocado picos en los precios del combustible. Estos acontecimientos han acentuado la desconfianza de los consumidores hacia el diésel, que ya está debilitada por las restricciones medioambientales y la ampliación de las zonas de bajas emisiones (LEZ) en las grandes ciudades.
En este contexto, hay un interés creciente por los vehículos electrificados, pero su crecimiento sigue siendo limitado. En 2025, los coches eléctricos de segunda mano representaron solo el 3,3% de las matriculaciones, frente al 2,5% en 2024. Su precio medio, un 16% inferior al de los modelos nuevos de menos de 3 años, los hace gradualmente más accesibles.
Sin embargo, la demanda es cada vez más fuerte. En el segundo trimestre de 2026, el tiempo medio de reventa de un vehículo eléctrico de segunda mano fue de 138 días, en comparación con los 142 días de un modelo de combustión, según el barómetro Mobilians/Avere.
Además, los inventarios de vehículos electrificados siguen siendo ajustados, con la oferta luchando por seguir el ritmo de la demanda y manteniendo los precios altos. Por ejemplo, el precio medio de un Tesla Model 3 de segunda mano aumentó un 3% en el segundo trimestre de 2026.
Crit'Air y regulaciones: un criterio cada vez más decisivo
Las normativas medioambientales están desempeñando un papel cada vez mayor en las elecciones de los consumidores. En 2025, casi el 40% de los vehículos usados registrados fueron clasificados como Crit'Air 1, una categoría que incluye los modelos menos contaminantes. Esta proporción, que ha ido aumentando de forma constante desde 2023, refleja la adaptación de los compradores a las restricciones impuestas por las ZEE, que ahora se han extendido a nuevas ciudades como Lyon y Burdeos. Por el contrario, los vehículos clasificados como Crit'Air 2 y 3, aunque siguen presentes en el mercado, podrían ver cómo su valor residual se deteriora a medio plazo, a medida que los estándares se vuelvan más estrictos.
Este cambio regulatorio también tiene un impacto en los precios y los tiempos de reventa. Los modelos más nuevos y mejor valorados se benefician de una demanda sostenida, mientras que los vehículos más antiguos, que suelen ser más contaminantes, se venden menos rápido y a precios más bajos. Para los profesionales del sector, esta tendencia pone de manifiesto la importancia de dirigirse a vehículos que cumplan con las normas medioambientales, para limitar el riesgo de depreciación.
La digitalización es la norma, el C2C se resiste
El panorama de los canales de distribución de vehículos usados está cambiando rápidamente, impulsado por la digitalización y las nuevas expectativas de los consumidores. En 2025, las ventas entre particulares (C2C) representaron el 47% del mercado, según L'Argus, una proporción estable en comparación con años anteriores. Este canal sigue siendo popular gracias a su accesibilidad y a la búsqueda de buenas ofertas por parte de los compradores. Sin embargo, las ventas realizadas por profesionales (B2C) mantienen una cuota significativa, con un 43,6% de las transacciones en 2025. Este segmento se beneficia de una mayor confianza del consumidor en las garantías y servicios ofrecidos por redes organizadas, como inspecciones técnicas certificadas o extensiones de garantía.
La digitalización desempeña un papel clave en esta transformación. Los compradores están ahora acostumbrados a consultar anuncios enriquecidos con fotos de 360°, historiales detallados e informes técnicos de inspección en línea. Esta mayor transparencia fortalece la competitividad de los actores profesionales frente al mercado paralelo. Para los minoristas, el reto ahora es optimizar su presencia online y ofrecer servicios diferenciadores, como pruebas virtuales o entregas a domicilio, para atraer a una clientela cada vez más exigente.
Precios y modelos: un mercado segmentado entre oportunidades y riesgos
Según datos de La Centrale, el precio medio de los vehículos usados se ha estabilizado por debajo de la marca de 20.000 € desde 2025. Esta estabilización corresponde al presupuesto máximo de la mayoría de los compradores. Los vehículos mayores de 16 años, que representaban el 28% de las ventas en julio de 2026, han visto aumentar su cuota un 4,9% respecto a 2025. Por el contrario, los vehículos jóvenes de segunda mano, con menos de un año, están estancados en el 10% de las transacciones, señal de un mercado de coches nuevos que tarda en recuperarse completamente.
En cuanto a modelos, las preferencias de los consumidores se están desplazando hacia vehículos compactos y eficientes en consumo. En julio de 2026, el Toyota Yaris, el Fiat 500 y el Dacia Sandero fueron algunos de los modelos cuyas ventas más crecieron, con incrementos del 10,64%, 9,97% y 7,45% respectivamente. Estos coches, adaptados a las limitaciones urbanas y a presupuestos modestos, también se benefician de su buena clasificación Crit'Air. Por otro lado, modelos como el Peugeot 307 o el Mercedes Clase A han visto caer sus ventas, víctimas de su antigüedad o de la competencia de alternativas más recientes.
Las marcas francesas, tradicionalmente fuertes en el mercado de segunda mano, están experimentando una erosión en su cuota de mercado. Estas últimas registraron una caída del 4,1% en volumen en julio de 2026, ante el auge de otros fabricantes, pero también la tímida aparición de marcas chinas, cuya cuota ahora se sitúa en el 0,74% del mercado (0,39% en julio de 2025). Aunque marginal, estas últimas podrían ganar importancia a medida que su oferta se amplíe y los precios de los vehículos eléctricos chinos usados se vuelvan más competitivos.
Perspectivas para 2027, entre la renovación de la flota y la transición energética
Varios factores moldearán el futuro del mercado de coches usados en los próximos años. En primer lugar, la renovación de la flota de coches dependerá en gran medida de la recuperación del mercado de coches nuevos, observada desde principios de 2026. Los vehículos matriculados hoy abastecerán el mercado de coches usados en un plazo de tres a cinco años, con una proporción creciente de modelos electrificados. Este desarrollo podría aliviar las tensiones actuales sobre el suministro de vehículos eléctricos usados, cuyos inventarios siguen siendo limitados.
En segundo lugar, las normativas medioambientales jugarán un papel decisivo. La extensión de las ZEE y la entrada gradual en vigor de la norma Euro 7, prevista para 2025-2030, deberían acelerar la salida de los vehículos más contaminantes de la flota.
Los modelos clasificados como Crit'Air 3 o no clasificados podrían así ver disminuir su valor residual, mientras que los vehículos Crit'Air 1 y 2 se beneficiarán de un bono de reventa. Para los profesionales, esto implica una gestión de stock más detallada.
Por último, la evolución de los precios de la energía y el poder adquisitivo de los hogares seguirán siendo variables clave. Una estabilización sostenida de los precios del combustible podría impulsar la demanda de vehículos de combustión interna usados, mientras que una nueva crisis geopolítica o un fuerte aumento en los costes de la gasolina podrían, por el contrario, acelerar la adopción de modelos electrificados. En este contexto, los participantes del mercado tendrán que mantenerse ágiles, adaptando su oferta a las fluctuaciones de la demanda y a los cambios regulatorios.
Conclusión: un mercado en rápida evolución con oportunidades
El mercado de segunda mano en Francia en 2026 se caracteriza por una dualidad entre desafíos y oportunidades. Por un lado, la contracción de las ventas, el envejecimiento de la flota y la presión regulatoria requieren que los profesionales gestionen los riesgos de forma más rigurosa. Por otro lado, la digitalización, la creciente demanda de vehículos más limpios y la aparición de nuevos segmentos, como los vehículos eléctricos de segunda mano, están abriendo perspectivas de crecimiento para quienes saben adaptarse.
Para los distribuidores y empresas de alquiler, las claves del éxito residirán en:
- la orientación hacia Crit'Air 1 y vehículos electrificados, para los cuales se espera que la demanda crezca
- Optimización de inventarios, con un enfoque en modelos recientes y rentables
- Fortaleciendo la confianza del cliente, mediante garantías ampliadas y una mayor transparencia sobre el historial del vehículo.